
Amaba besarte
la mezcla de tabaco y menta
era un aroma embriagador,
tanto o más,
que tu mismo perfume.
Amaba besarte lento
sin esas prisas que ponía la vida,
acariciarte despacio
como si rozar tus labios
hiciera que el tiempo se detuviera.
Tus manos en mi cintura,
el roce de tu barba de tres días
sobre mis mejillas
y el pequeño calor
que me daba cuando tus dedos
rozaban de forma accidental
algún trozo de piel
sin cubrir.
Eras embriagador,
como una droga
que no puedes dejar de consumir,
como un canción que pones en bucle
y la repites sin cesar;
así eras tú,
así de adicta me volví de ti.

Tu poema es una emotiva exploración de la nostalgia y el deseo. Celebra la intimidad a través de los sentidos y la convierte en una experiencia que trasciende el tiempo, dejando una huella imborrable que se consume una y otra vez en la memoria.
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