
Llegó el final de nuestra historia
el punto final,
el «happy ending» que sale a final de las películas.
Hoy hemos firmado nuestro divorcio,
nos hemos despedido para siempre
de la historia de amor y desamor
que construimos a través de los años,
que trepó por los muros de las artes
por los muros de mi corazón soñador
y conquistando el tuyo
habitó un tiempo limitado en el.
Hoy el happy ending acabó con nuestra historia
llena de emociones tristes,
gastadas,
nostálgicas,
un tanto rotas,
un tanto ya descocidas por el tiempo.
Hoy he formado por fin,
el divorcio de ti,
de un amor que terminó por romperme en pedazos;
pero que me hizo más fuerte,
que me enseñó a que no todos los lobos son ovejas,
ni que nadie puede ser feliz
cuando está en un amor enjaulado.
Hoy soy libre de ti,
de una historia caducada en el tiempo,
escrita con fecha de vencimiento,
tintes de melancolía,
con un happy ending falso
que jamás funcionaría,
porque ambos,
elegimos distintos caminos para ser felices
lejos del otro,
(ex) cariño mío.
