
Eras el sostén que necesité
el amigo que escuchó mis lamentos
y quién estuvo ahí,
mientras mi corazón se rompía.
Eras aquel,
que tomaba mi mano mientras dormía
y quién me trataba de reconstruir
mientras las heridas seguían abiertas.
Eras la calma dentro de la tempestad
la persona en quién confiaba,
el efecto sedante para la calma,
el protector que jamás creí tener.
Eras quién esperaba paciente
conquistar,
robarme las sonrisas,
abrazarme mientras dormía,
pero jamás,
pudiste ser quién querías llegar a ser;
porque estaba dañada,
porque aún lo quería…
y quizás, aún,
sigo lo queriendo.
Eras quién esperó de forma paciente,
sabiendo,
que tu corazón también terminaría;
roto,
marchito,
destruido;
y aún sabiendo eso,
te encargaste de quererme
hasta el último beso de despedida.

Este poema es particularmente doloroso…
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Algo desangró dentro de mí al escribirlo.
Te envío un fuerte abrazo 💕
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