
A veces extraño de ti todo lo que jamás fuimos juntos; como las tardes caminando por el parque tomados de la mano, los días de lluvia acurrucados en el sillón viendo alguna película romántica o perdiéndonos en las páginas de algún libro de poesía.
A veces extraño sentarme a tu lado, mirarte de forma silenciosa y contarte los lunares que adornar tus mejillas, el brillo que tiene tu mirada cuando choca con la mía y tus labios tan suaves cuando se acoplan tan perfectamente a los míos.
A veces extraño tantas cosas de ti, que me pierdo en los pensamientos tratando de encontrarme, tratando de que te quedes ahí, en donde tus latidos y los míos siempre serán eternos y nuestras manos siempre serán cálidas.
A veces no sé si extrañarte es parte de mi vida masoquista o parte de querer buscarte siempre en otros labios que no son tuyos y jamás lo serán.
