Inalcanzable

Seguías siendo inalcanzable el día que rocé tus dedos
el día en que me perdí en tu mirada
y nuestros labios formaron un tsunami
en tierra firme.

Seguiste siendo inalcanzable en las noches venideras
en los veranos calurosos,
en los inviernos nevados,
en las primaveras florecidas
y en los otoños que desnudan,
las copas de los árboles.

Sigues siendo mi sueño inalcanzable,
del que a veces despierto,
con tintes de tristeza en mis ojos,
con el corazón desbordado en mi pecho
y la respiración acelerada.

Seguías siendo inalcanzable,
incluso,
cuando ya éramos un «nosotros»
y todo era un caos a nuestro alrededor.

@escabulosa

Deja un comentario