
Las canciones siguen reproduciéndose en bucle
como tu risa,
como tus manos sobre mi espalda,
como tus labios sobre los míos,
como tus ojos cuando se perdían
en el vértice de mis pechos
y tus dedos querían terminar
desabrochando mi sostén.
Las canciones siguen sonando a ti,
sigues en tiempo pasado,
porque te quedaste atrapado ahí,
en medio del silencio,
entre mi no cumpleaños
y nuestro aniversario
que jamás tuvo una fecha fija
en el calendario.
Las canciones siguen sonando en bucle
justo en el mismo orden
como planeamos aquella lista de reproducción;
primero las canciones que dolían,
después las felices
y al final,
las que sabían a despedida.
Las canciones siguen en bucle
solo que ahora
ya no las escucho siempre,
solo en fechas determinadas
para no extrañarte,
para no terminar de romperme,
para seguir siendo
un poco más feliz
sin ti.
Las canciones siguen sonando en bucle
como el primer día que te conocí.
