Te besé

La primera vez que te besé,
el mundo se detuvo;
mis labios,
por primera vez,
en mucho tiempo
encajaron a la perfección;
tu olor a tabaco y menta
inundaron la burbuja en donde estaba
y tus ojos color miel
me sonrieron por primera vez.

Te besé,
como aferrándome a la vida,
como si hubieras sido
el único salvavidas que existía
y me quedé ahí
habitando en tu pecho.

Te besé,
y fue el primer impulso
de una seguidilla de impulsos
que jamás pensé.

Nos gustaba ser impulsivos,
porque así,
no teníamos que rendir cuentas,
no teníamos
que fingir ser otros.

Te besé,
como el último acto de rebeldía.

Te besé,
sabiendo que serías mi droga
y también mi medicina.

Te besé,
sabiendo,
quizás,
que todo terminaría siendo
un real caos.

Te besé,
porque de todos los pecados capitales,
tú,
y solo tú,
era el único
que podía probar,
reiteradas veces.

Te besé,
sabiendo,
que eventualmente,
todos mis poemas,
– quizás –
llevarían tu nombre.

@escabulosa

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