
Siempre fui invierno,
desde que nací,
que la nieve me ha acompañado,
que los días grises,
son mis aliados
y que,
caminar con escarcha en el cabello
es lo más romántico.
Siempre fui invierno,
hasta que llegaste tú,
llegaron tus manos tibias,
tus cálidos besos,
tu sonrisa radiante
y de golpe,
me encontraba en primavera.
Siempre fui invierno,
pero me enseñaste a caminar sobre las hojas,
a hacerlas crujir bajo mis pies
y sonreírle a ese cálido clima,
que, a veces,
tiene días grises.
Te convertiste en mi veranos,
en la primavera sonriente,
en el otoño a mis pies
y yo,
yo te regalé el frío invierno
y así,
hacías el match perfecto
en cuanto a estaciones se refería.
