
Tuve que aprender a quererme,
a dejar los estereotipos atrás,
a entender que prejuicios con los cuales crecí,
eran básicos y sin fundamentos.
He tenido que aprender a querer mi cuerpo,
a no dejarme atormentar,
a no oír lo que quiere la sociedad,
a no pecar,
a ser amiga de la báscula de peso;
y no la enemiga.
He aprendido,
que los prejuicios básicos de mi mente,
fueron creados por una sociedad,
que solo quiere cuerpos perfectos,
no cuerpos sanos,
no cuerpos de diferentes tallas;
simplemente,
quieren cuerpos,
que sean de modelos de pasarela.
