
Conmigo, tenías una infinidad de sonrisas,
tantas, que las aprendí a memorizar,
tenías más de mil;
pero conmigo,
solo siete eran las visibles.
Conmigo tenías siete sonrisas;
la cuando me besabas en medio de la noche,
la después de hacer el amor,
la cuando me atrapabas mirándote
y te sonrojabas;
había otra,
que era cuando me rogabas que no me fuera,
la siguiente siempre aparecía
cuando me desvestía para ti,
la sexta siempre aparecía después de llorar,
la última,
cuando nos besábamos sin control
por toda la ciudad.
Conmigo, tenías mil sonrisas,
tantas, que siempre quería descubrir una nueva
a cada instante que pasaba junto a ti.
