
Siempre…
una palabra tan corta y tan letal.
Siempre quisimos ser uno
pero el destiempo se encargó de separarnos,
de vivir vidas distintas,
amándonos pero sin tocarnos,
mirándonos pero sin poder sonreírnos.
El destino nos hizo conocernos a destiempo,
a amar a quemarropa,
a abrazar sin podernos abrazarnos,
querernos sin poder decir,
te quiero.
Ahora somos dos extraños
recordando algo que queríamos
pero que jamás pudimos tener.
